Hoy conocerás el camino inverso que seguí para conseguir el éxito en las inversiones y cambiará tu perspectiva sobre los negocios.

Por Robert Kiyosaki

Estimado lector,

Hace muchos años, cuando recién empezábamos nuestra carrera como inversores, Kim y yo vivíamos en Oregon, Estados Unidos. En ese momento, teníamos poco dinero y lograr cubrir nuestros gastos mensuales era toda una aventura.

Una tarde, regresábamos de un viaje de negocios que hicimos a Australia. Y apenas entramos a casa, sonó el teléfono. Era nuestro agente de bienes raíces, informándonos que nos había reservado una cita de una hora para visitar un edificio de doce departamentos. Si él no hubiese sabido de nuestro interés en el tema, le habría ofrecido la oportunidad a otro inversor de su lista.

Estábamos exhaustos después de 24 horas de viaje, pero no queríamos dejar pasar esa oportunidad.

Entonces, le confirmé que iría a verlo. Aún recuerdo las palabras que Kim dijo cuando me subía al auto, “¡No lo compres Robert!”

Por supuesto que lo hice.

“No tenemos dinero”
Cuando volví y le dije a Kim que efectivamente había comprado el edificio, quedó boquiabierta y exclamó con un dejo de tristeza “No tenemos el dinero”.

Continué diciendo que eso no era lo que importaba. Si no llegábamos a conseguir el capital necesario, no teníamos por qué comprar el edificio. Contábamos con un plazo de dos semanas para llevar a cabo los trámites pertinentes, incluso la revisión de los detalles financieros. Si no nos gustaba lo que habíamos visto, podíamos desistir de la idea. Pero de decidir continuar, debíamos tener el dinero para comprar la propiedad al cabo de esas dos semanas.

Kim terminó entusiasmada con el negocio.

Cuando tuvimos los detalles financieros en nuestro poder, le hicimos llegar estos datos a un gran amigo que era conocedor del tema y un muy un exitoso inversor inmobiliario. Después de revisar los números, se comunicó con nosotros para informarnos que quería participar invirtiendo USD 50.000, la mitad del pago inicial necesario.

Esto significaba que también sería dueño de la mitad de la inversión.

«¡Genial!», le dije. «Te llamaré mañana con más información».

“All in”
Nos encontrábamos conduciendo cuando recibimos la llamada de Drew, mi amigo, para decirnos que estaba interesado en participar. En ese momento, algo particular se apoderó de mí: una extraña sensación de euforia.

Inmediatamente le dije a Kim: «Si Drew, quien tiene toda una vida de experiencia invirtiendo en bienes raíces, piensa que éste es un buen negocio, entonces debe serlo”.

Kim asintió a lo que le decía. Luego, la miré con una sonrisa y le propuse: «Hagamos el negocio solo nosotros, pongamos el 100%”.

Era aterrador solo de pensarlo. De hacerlo, teníamos que partir de cero sin el dinero de mi amigo. No contábamos ya con sus USD 50.000… Y no teníamos dinero. Pero sabíamos que teníamos que arriesgarnos.

En las semanas siguientes, fuimos banco por banco, en todos ellos fuimos rechazados. Nos acercamos sin suerte a personas de confianza, a las que era posible pedirles dinero prestado a una tasa razonable pero tampoco tuvimos suerte.

Realizamos una revisión minuciosa de nuestras finanzas y pudimos conseguir una pequeña cantidad de dinero. Finalmente, recurrimos a nuestro negocio y se nos ocurrieron algunas ideas nuevas que nos generarían ventas adicionales de inmediato.

En tan solo tres días, pudimos acumular USD 25.000.

Como último esfuerzo, nos acercamos a un último banco, y en el momento en que habíamos perdido toda esperanza, James, el gerente de la entidad, nos felicitó:

«¡El préstamo es suyo!” fueron sus palabras. “Todo parece estar en orden con esta propiedad. Además, los he visto solo dos veces y puedo dar fe de lo comprometidos que están con su negocio. Confío en que van a estar igual de comprometidos con sus inversiones. ¡Éxitos! »

En ese momento, teníamos todo el dinero que necesitábamos.

La mayoría de la gente suele decir: «Primero, obtendré el dinero. Luego, haré la inversión». Yo aprendí a seguir el camino a la inversa: «Primero, encontraré la inversión, luego obtendré el dinero para hacerla».

Si deseas convertirte en un inversor, te invito hoy a empezar a buscar oportunidades con potencial, tienes que confiar en que el dinero te seguirá. Y si no sucede de inmediato, no pierdes nada y terminas ganando conocimiento y experiencia para negocios futuros.

Es una victoria por donde lo mires.

Fundamentos de mi Padre Rico: OPM
Hacer negocios con el Dinero de Otras Personas (OPM, según sus siglas en inglés) es un concepto fundamental de mi Padre Rico, como también sinónimo de un alto grado de sabiduría y educación financiera.

Al utilizar tanto la deuda buena como el OPM, puedes hacer crecer drásticamente tu retorno sobre la inversión (ROI) e incluso puedes alcanzar rendimientos infinitos.

La deuda buena es un tipo de OPM. La desventaja de la deuda es que generalmente solo puedes pedir prestado un porcentaje determinado del precio de compra de un activo.

Este porcentaje, suele ser de alrededor del 70 al 80% del precio de compra.

Debido a esta condición, tienes dos opciones al momento de identificar una inversión que valga la pena: usar tu propio dinero o recurrir al dinero de otras personas. Si estructuras bien el trato, cuanto más puedas usar el dinero de otras personas, mayor será tu rendimiento.

Mucha gente piensa que el mundo en que las personas pueden darte dinero para invertir, es un mundo de fantasía e irreal, pero ese pensamiento dista bastante de la realidad. Lo que sucede generalmente, es que la mayoría de las personas no tienen tiempo para encontrar buenas oportunidades, lo que las lleva a confiar en individuos que posean una educación financiera adecuada, el conjunto de habilidades y el impulso necesario para llevar las inversiones a cabo.

Mi asesor inmobiliario, Ken McElroy, ha perfeccionado el uso del OPM. Su compañía, MC Companies, se dedica a comprar edificios de departamentos. Ken se encarga de realizar todo el trabajo duro, de encontrar los potenciales tratos, de hacer los trámites pertinentes, de negociar con los propietarios y prestamistas y de manejar la gestión. Su manejo es tan exitoso, que las personas hacen fila con la esperanza de poder invertir junto a él.

En la actualidad, Ken hace grandes negocios que requieren un determinado tipo de inversor. No cualquiera puede invertir con Ken. En sus comienzos, optaba por pequeños negocios y con el tiempo, llegó a las increíbles inversiones a las que se dedica hoy.

En el mercado de inversiones inmobiliarias, es posible comprar propiedades con deuda. El banco otorga préstamos por el 80% del precio de compra del bien. Luego, viene la parte en la que se emplea dinero propio o el de otra persona para cubrir el 20% restante.

Mi trabajo consiste en encontrar oportunidades que permitan cubrir el pago de intereses al banco por el préstamo del 80% y al mismo tiempo, proporcionen un rendimiento digno sobre el otro 20%. Esto significa que debo encontrar personas que deseen invertir su dinero (OPM) en mi negocio.

El poder de la deuda buena
Valerme del banco para apalancar mis inversiones, se traduce en apalancamiento sobre mi capital. Entonces, nuevamente, recurriendo a los números simples: supongamos que tengo USD 100.000 y estoy buscando invertirlos en una propiedad de USD 100.000 que se alquila por alrededor de USD 800 por mes.

Puedes buscar muchas propiedades como ésta si investigas con atención, especialmente en estos tiempos.

Podría usar todo mi dinero para comprar una propiedad por USD 100.000, o podría recurrir a una deuda buena para comprar cinco propiedades de USD 100.000.

El banco me prestaría USD 80.000 por cada propiedad y yo dividiría mis USD 100.000 en cinco pagos iniciales de USD 20.000. Con un interés del 5%, el pago de los préstamos sería de alrededor de USD 500, incluyendo impuestos y seguros.

Entonces, mi flujo de ingresos en cada propiedad sería de USD 300 por mes (USD 800 en alquiler – USD 500 en pago de deudas = USD 300 por mes) para un total de USD 1.500 (USD 300 x 5 = USD 1.500) por mes, un rendimiento anual del 18%.

El poder del OPM
Sin embargo, utilizando el OPM, puedo aumentar mi rendimiento y asegurar aún más activos. Digamos que en lugar de tener que poner un 20% en cinco propiedades, puedo usar mis USD 100.000 para poner un 5% en 20 propiedades. Puedo hacer esto encontrando 20 grandes oportunidades, además de inversores para invertir en ellas.

Así es como funcionan las matemáticas.

El banco me prestaría USD 80,000 por cada propiedad, y yo dividiría mis USD 100.000 en veinte partes de USD 5.000, usando el OPM para recaudar los otros USD 15.000 necesarios que corresponde a cada propiedad. Nuevamente, con un interés del 5%, el pago de los préstamos sería de alrededor de USD 500 por mes.

Supongamos que pagaremos un poco más por el dinero de nuestros inversores y les daremos un interés del 7%. El dinero que se les debe sería un poco menos de USD 100 por mes, pero tomaremos USD 100 como cifra, para hacerlo más fácil.

Por lo tanto, nuestros costos totales serían de aproximadamente USD 600 por mes.

Eso significa que tendremos un flujo de ingreso aproximadamente de USD 200 por mes, que dividiremos con nuestros inversores 50/50. Ahorraremos USD 100 por mes, o USD 1.200 por año, y nuestros inversores desembolsarán USD 100 por mes, o USD 1.200 por año.

Sumando el rendimiento total de las 20 ofertas, es decir, un flujo de ingresos de USD 24.000 por año, un rendimiento del 24%. No solo estoy ganando un 6% más por año que si solo usara mi dinero, sino que también soy propietario de 20 activos en lugar de solo 5.

Más adelante, podría refinanciar estas propiedades, pagar a mis inversores, recuperar mi inversión y seguir recibiendo el flujo de ingresos de las 20 propiedades, lo que simboliza un rendimiento infinito.

Nuevamente, estoy recurriendo a las matemáticas simples. En la vida real, los números son un poco más complicados y mucho más grandes, pero se trata de los mismos principios. Invertir con OPM requiere de un alto nivel de educación financiera.

Pero tanto Ken McElroy como yo comenzamos poco a poco y hemos llegado a trabajar en grandes proyectos. Y tú, puedes hacer lo mismo.

Se diligente. Continúa trabajando en tu educación financiera. Trabaja duro. Y domina los fundamentos de la buena deuda y el OPM, y te volverás rico.

Saludos,

Robert Kiyosaki

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