La seguridad no proviene de la esperanza de que el precio de tu casa suba, sino de ser lo suficientemente inteligente financieramente como para buscar, encontrar y adquirir activos sólidos que proporcionen ingresos mes a mes, de por vida.

Robert Kiyosaki

Mi padre rico solía disfrutar trabajando en su jardín.

Aunque era rico y no lo necesitaba, decía que le gustaba el trabajo porque le recordaba que no importa lo rico que seas, nunca eres lo suficientemente bueno como para no ensuciarte las manos.

También le gustaba la jardinería porque era una metáfora de cómo veía el mundo.

“Construir algo hermoso requiere de mucho esfuerzo y paciencia”, nos dijo una vez. “No puedes apresurar la jardinería. Debes plantar bien, entender lo que estás haciendo y sacar todas las malezas desde su raíz”.

Y añadió:

“Muchas personas quieren identificar rápidamente los problemas en su vida y luego tratan de reducirlos, de ‘podarlos’. El problema es que nunca extraen la raíz. Entonces más tarde surge el mismo problema. Es por eso que tanto en la vida como con el dinero, es importante que entiendas muy bien la raíz de tus problemas antes de tratar de atacarlos por la superficie”.

Con eso en mente, te cuento que hace algunos años leí un gran artículo de Barbara Kiviat titulado “El caso contra la propiedad en la vivienda”, publicado en la revista TIME.

En ese artículo, Kiviat identifica acertadamente y en relativamente pocas palabras, que el mito de que una casa es un activo contribuyó notablemente a la crisis financiera que Estados Unidos padeció durante buena parte de la última década:
«El lado oscuro de la propiedad de vivienda ahora es demasiado evidente: ejecuciones hipotecarias y abandonos, vecindarios plagados de propiedades abandonadas y precios de las viviendas en caída, una nación en la que las familias tienen $ 6 billones menos en riqueza en vivienda que hace tres años.

“Los préstamos estimulados por el culto a la propiedad en la vivienda pueden haber desencadenado la crisis financiera y haber llevado directamente a su mayor rescate, el de Fannie Mae y Freddie Mac… pero sucede que durante la mayor parte de un siglo, la política, la industria y la cultura se alinearon para crear un fetiche sobre la idea de comprar una casa».
Me acordé de ese artículo hoy, porque el contexto actual en la propiedad de la vivienda, no sólo en Estados Unidos sino que también en el resto del mundo, ha cambiado mucho desde entonces.

En los años posteriores a la explosión de la burbuja inmobiliaria, escribí mucho sobre el lamentable estado del mercado inmobiliario residencial en Estados Unidos y volví a examinar algunos de los principios básicos que son la base del mensaje de Padre Rico Diario.

Para resumir los números de la vivienda en los años que rodearon la crisis de 2008:
• Se perdieron casi USD 6 billones en riqueza de vivienda entre 2005 y 2010.

• Los valores las casas cayeron un 30%.

• Las ventas de casas existentes cayeron un 27%.

• Los inventarios de vivienda se mantuvieron durante 12,5 meses, más del doble de lo que se considera saludable.
Con números como éstos, puedo ver por qué las personas como Kiviat se están dando cuenta de que el sueño estadounidense (y de la gran mayoría de las personas en el mundo entero) de hacerse ricos a través de la propiedad de una vivienda es una de las mentiras más grandes jamás perpetrada en contra de la clase media a lo largo y ancho del planeta.

Lo peor es que temo que el futuro para las personas que compran casas sea el mismo de antes.

Afortunadamente, la comunidad de Padre Rico Diario ha sabido durante años que su casa no es un activo.

El problema real
No se puede negar que el mercado residencial de viviendas ha sido y siempre será siempre un problema.

Pero a pesar de que la vivienda es un problema, no es el problema real.

El problema real es la enorme falta de educación financiera. El problema real es que las personas no comprenden las diferencias fundamentales entre un activo y un pasivo.

Me resulta difícil creer que una población educada financieramente que entendiera que su casa no es un activo sino que más bien una carga, hubiera participado en el frenesí de bienes raíces que se produjo a principios de la década de 2000 en Estados Unidos y varios otros países del planeta.

Tomando las lecciones que mi padre rico me enseñó con su jardín, es que entonces puedo ver que el problema fundamental, el problema de raíz, es que la gente no entiende cómo funciona el dinero.

Desenterrar la raíz
Me temo que hasta que no abordemos la raíz de nuestros problemas financieros, continuaremos viendo enormes problemas en este sector.

Hasta que no exista una educación financiera integral en las escuelas continuaremos viendo a personas que piensan que su casa –o cualquier otra cosa que en realidad sea una carga- es un activo.

Si bien es importante identificar las causas inmediatas de los problemas, como los desmanejos económicos que sin duda continuarán apareciendo siempre, hasta el fin de los tiempos, es mucho más importante identificar por qué estas causas inmediatas crecen en nuestro suelo financiero, y luego tirar de la raíz del problema sin piedad.

El camino a la riqueza es uno de constante aprendizaje y trabajo.

Aunque a menudo me han acusado de fomentar esquemas de “hacerse rico de la noche a la mañana”, puedo decir con confianza y orgullo que ése nunca ha sido el mensaje de Padre Rico y de The Rich Dad Company.

El mensaje de mi libro Padre Rico, Padre Pobre y ahora de Padre Rico Diario es uno de educación financiera continua y de adquisición de activos que generen flujo de efectivo a lo largo de toda una vida.

La seguridad no proviene de la esperanza de que el precio de tu casa suba, sino de ser lo suficientemente inteligente financieramente como para buscar, encontrar y adquirir activos sólidos que proporcionen ingresos mes a mes, de por vida.

Eso no es fácil. No es rápido. Y no es algo que la persona común pueda hacer si depende de la educación que recibió en la escuela.

Cuida tu jardín
Hoy tienes la opción de realizar trabajos de superficie y podar tu jardín o, en cambio, arremangarte y comenzar la ardua labor de cuidar bien su jardín financiero, comenzando por arrancar los problemas de raíz.

Si bien será un trabajo duro, será un trabajo que se verá recompensado por el resto de tu vida.

Al extraer las raíces de tus problemas financieros te asegurarás de que no regresen en las áreas y en los tiempos que menos esperas.

Saludos,

Robert Kiyosaki

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