La mayoría de los economistas no estarían de acuerdo con la relación que estableció mi padre rico entre la perdida de ahorros y la llegada de Hitler al poder. Puede que no sea una lección precisa, pero nunca la olvidé.

He pasado bastante del último tiempo debatiendo sobre el futuro de los jóvenes.

La cuestión de la universidad, de comenzar una educación financiera temprana y de establecer un plan.

Hoy, quiero comenzar con una lección más profunda sobre todo eso, y aplica tanto para jóvenes como para adultos: comprender que el dinero ya no es dinero es tu clave para el éxito financiero. 

La generación de los millenials se ha movido sólidamente a la primera posición en lo que respecta a ocupar lugares de trabajo y su posición en la cultura.

Como casi siempre, me centro en lo que sucede en Estados Unidos, pero se trata de ejemplos que son perfectamente extrapolables a América Latina o Europa.

Con 75,4 millones de personas y con los miembros más antiguos llegando a los 40, ahora son la generación más numerosa y posiblemente la más influyente. Por lo tanto, vale la pena estudiar sus hábitos de dinero ya que, desafortunadamente, pueden estar en un mundo de dolor.

Un estudio reciente de Merrill Edge sobre los hábitos con el dinero de los millennials evidenció que “el 66% de los participantes encuestados creía que con sus cuentas de ahorro sería suficiente para confiar en 20 años», reportó la página web Refinery 29.

Esto muestra que tienen una fuerte inclinación a ahorrar dinero en vez de invertirlo.

También significa que muchos millennials tienen muy poca inteligencia financiera, y que el conocimiento que tienen sobre el dinero proviene de las antiguas y obsoletas reglas del Patrón Oro.

Esto confirma lo que he escrito anteriormente: los millennials necesitan un nuevo plan de juego financiero.

Para mí, los resultados de esta investigación son verdaderamente preocupantes, porque en el nuevo mundo del dinero, los ahorristas siempre serán perdedores… y no podemos permitirnos que nuestra generación más numerosa sea una perdedora financiera.

Por lo tanto, me gustaría compartir un poco de historia monetaria para, con suerte, educar a mis amigos millennials. Y tal vez enseñarles algo a todos los demás.

Una reciente historia del dinero
Para mi padre pobre era importante ahorrar dinero. Él decía a menudo: “Un dólar ahorrado es un dólar ganado”.

Su problema era que no prestaba atención a los cambios en la política monetaria. Ahorró toda su vida, sin darse cuenta que después de 1971 su dólar ya no era dinero.

El 15 de agosto de 1971, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, cambió las reglas.

Después de esa fecha, el dólar estadounidense dejó de ser dinero y se convirtió en una moneda. Este fue uno de los cambios más importantes en la historia moderna, pero pocas personas entienden por qué.

Antes de 1971, el dólar estadounidense era dinero real vinculado al oro y la plata, por lo que era conocido como un certificado de plata. Después de 1971, el dólar de Estados Unidos se convirtió en una nota de la Reserva Federal, un pagaré del gobierno estadounidense.

El dólar pasó de ser un activo a conveetirse en un pasivo.

En la actualidad, Estados Unidos es la nación deudora más grande de la historia debido, en parte, a este cambio.

Observando brevemente la historia del dinero moderno, es fácil comprender por qué fue tan importante la transformación de 1971.

Después de la Primera Guerra Mundial, el sistema monetario alemán colapsó. Si bien hubo muchas razones para que esto sucediera, la principal fue que al gobierno alemán se le permitió imprimir dinero a voluntad. El afluente de dinero que se imprimió luego de esa decisión, causó una inflación descontrolada en Alemania. Había más marcos (la moneda alemana de ese período), pero cada vez se compraba menos con ellos. En 1913, un par de zapatos costaba 13 marcos alemanes. ¡Para 1923, ese mismo par de zapatos salía 32 billones de marcos alemanes!

A medida que aumentaba la inflación, los ahorros de la clase media se pulverizaban. Con sus ahorros esfumados, la clase media exigió un nuevo liderazgo. En 1933 Adolf Hitler fue elegido Canciller de Alemania y, como sabemos, a eso sobrevino la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto…

Un nuevo sistema de dinero
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, se establecieron los acuerdos de Bretton Woods para estabilizar las monedas del mundo. Este era un patrón de cuasi oro, lo que significaba que las monedas estaban respaldadas en ese metal. El sistema funcionó bien hasta la década de 1960, cuando Estados Unidos comenzó a importar Volkswagens de Alemania y Toyotas de Japón.

De repente, Estados Unidos importaba más de lo que exportaba y el oro comenzó a salir del país.

Para cortar la sangría de oro, Nixon decidió dar fin al acuerdo de Bretton Woods en 1971 y el dólar estadounidense reemplazó al oro como la moneda mundial.

Jamás en la historia la moneda fiduciaria de una nación había pasado a ser el dinero mundial. 

Para entender mejor esto, mi padre rico me hizo buscar las siguientes definiciones en el diccionario.

Fiat Money:

Dinero (como papel moneda) no convertible en moneda o especie de valor equivalente.

La frase «no convertible en moneda» me molestó. Entonces, mi padre rico me hizo buscar la palabra: «fiat».

Fíat: 

Una orden o acto voluntario que genera algo como si no implicara esfuerzo.

Mirando a mi padre rico, pregunté: «¿Esto significa que el dinero puede ser creado de la nada?».

Asintiendo con la cabeza, mi padre rico dijo: «Alemania lo hizo y ahora lo estamos haciendo nosotros también».

“Es por eso que los ahorristas son perdedores”, explicó y agregó: «Luché en Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Es por eso que nunca olvidaré que después de que la clase media perdiera sus ahorros Hitler llegó al poder. La gente se vuelve complemente irracional cuando pierde su dinero”.

La mayoría de los economistas no estarían de acuerdo con la relación que estableció mi padre rico entre la perdida de ahorros y la llegada de Hitler al poder. Puede que no sea una lección precisa, pero nunca la olvidé.

El potencial desastre financiero que se avecina
Durante la última década, el gobierno estadounidense ha estado creando dinero de la nada a través de lo que se conoce como flexibilización cuantitativa…

Esto significa que reforzaron el balance de la Reserva Federal al comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos para mantener bajas las tasas de interés, con la esperanza de estimular la economía a través de estos medios artificiales. Eso equivale a que tú y yo imprimiéramos dinero para pagar nuestra deuda de tarjeta de crédito. Y lo que es más loco es que ha funcionado… hasta ahora.

Como informó Bloomberg:

“Desde 2008 hasta 2015, el valor nominal del stock global de activos de inversión se ha incrementado en un 40 %, a más de USD 500 billones, desde más de USD 350 billones. Sin embargo, los activos reales detrás de estas cifras cambiaron poco, reflejando, en efecto, la naturaleza inflacionaria de los activos de la expansión cuantitativa. Los efectos de la inflación de activos son tan profundos como los de la conocida inflación de consumo.”

Los efectos de la expansión cuantitativa han sido reforzar el balance general de quienes ya son ricos, al mismo tiempo que mantener deprimidos los salarios y crear una burbuja en el mercado de valores.

En un contexto donde el mercado de valores se desploma, la inflación del consumidor originada en el mercado de valores se esparce hacia otros lugares de la economía, los perdedores serán los ahorristas. No se beneficiarán de la burbuja accionaria y la inflación del consumidor, que amenaza con ser hiperinflacionaria, acabará con sus ahorros. Peor aún, puede suceder que sea imposible recuperar sus ahorros para el futuro.

Apuesta a la moneda
Esto nos conduce a otra lección importante, debido a que el dinero ya no es dinero, sino moneda, debe fluir siempre hacia algún lugar. Al igual que una corriente eléctrica, la moneda financiera debe moverse o morirá. El ahorro es esencialmente dejar que la moneda muera.

La razón por la que vemos cambios bruscos en lugares como el mercado de valores, la vivienda e incluso las criptomonedas es porque el dinero se está moviendo. Los ricos entienden esto y usan su educación financiera para entender hacia dónde se está moviendo el dinero, con frecuencia y anticipadamente. Siguiendo la vieja máxima, compran barato y venden caro. Además de eso, utilizan sus ganancias para comprar activos que les generan flujo de efectivo, aumentando exponencialmente su riqueza.

La buena noticia es que cualquiera puede hacer esto, si tiene un alto coeficiente financiero.

Si eres millennial, te sugiero que abras tu mente más allá del pobre plan financiero de ahorrar tu dinero.

Aprende cómo funciona realmente el dinero y como utilizarlo para ti. Al hacerlo, estarás ahorrándote un mundo de problemas en el futuro.

Si no eres milenial, esto también es válido.

Juega inteligente,

Robert Kiyosaki

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