Querido lector,

La mayoría de nosotros hemos escuchado alguna vez el cuento del gran lobo feroz y los tres cerditos. Es una gran historia que posee muchas lecciones de vida aplicables para todas las edades.

Según la historia, había tres cerditos: Un cerdo construyó su casa de paja. El segundo construyó su casa con madera. Y el tercero construyó su casa de ladrillos.

El cerdo que construyó su casa de paja fue el que terminó primero, así que tuvo mucho tiempo para jugar. Pronto, alentó al segundo cerdo a apurarse y terminar su casa de madera, para poder tener a alguien con quien jugar.

Cuando el segundo cerdito terminó, ambos reían, cantaban, jugaban y se burlaban del tercer cerdo –el que edificaba su casa con ladrillos- por trabajar tan duro y tardar tanto en construirla. Finalmente, la casa de ladrillos fue terminada y los tres cerdos pudieron disfrutar juntos de la vida.

Pero, un día, vino el lobo.

Al ver al lobo acercándose, los tres cerdos corrieron a sus respectivos hogares. Deteniéndose primero frente a la casa de paja, el lobo exigió que el cerdito saliera. Cuando el cerdo se negó, el lobo simplemente sopló y la casa de paja voló por los aires.

El cerdo de la casa de paja corrió hacia la casa construida con palos. Una vez más, el lobo exigió que los cerdos salieran, pero éstos se negaron. Con un resoplido y una bocanada, el lobo hizo volar la casa de palos y los dos cerdos corrieron hacia la casa de ladrillos.

Ahora, confiado en que tenía tres comidas, el lobo se acercó audazmente a la casa de ladrillos y exigió a los tres cerdos que recapacitaran, y una vez más los tres se negaron. Según la historia, el lobo resopló, resopló y sopló tan fuerte como pudo, pero la casa de ladrillos no se derrumbó.

Una y otra vez, el gran lobo feroz resopló y resopló, pero no logró destruir la casa. Agotado, el lobo finalmente se fue, y los tres cerditos festejaron.

En el cuento, los dos primeros cerdos aprendieron la lección y pronto construyeron sus propias casas de ladrillo, y todos vivieron felices para siempre.

Pero como saben, la historia de “Los tres cerditos” es solo un cuento. En la vida real, la gente le pide al gobierno que los rescate con el dinero de los contribuyentes, y luego reconstruyen sus casas de paja una y otra vez. El cuento vuelve a repetirse, las lecciones no se aprenden, y el lobo se esconde en la oscuridad.

Casas de paja y madera
En 2007, un gran lobo malo –la deuda subprime– salió del bosque.

Cuando el lobo sopló, la casa gigante de paja –los bancos más expuestos- cayeron.

Pero cuando la banca de paja se derrumbó, involucró a otras casas de paja en la caída.

Lo peor: el mundo descubrió que los gigantes corporativos que pensábamos que estaban hechos de ladrillos realmente estaban hechos de paja y palos, y que cuando caen arrastran a pequeñas empresas y personas con ellos.

Construyendo una casa de ladrillos
Mi padre rico decía:

“Aquellos que son financieramente inteligentes pueden ganar dinero tanto en mercados ascendentes como en descendentes”.
Durante la Gran Recesión, muchas personas perdieron casi todo. Lamentablemente, la gente perdió hogares, fondos de jubilación y más. Algunos incluso se quitaron la vida. Para mis socios y para mí, sin embargo, la historia fue diferente. Hicimos más dinero del que jamás habíamos ganado.

¿Cómo?

Entendíamos las nuevas reglas del dinero y nos habíamos preparado para los malos tiempos. Sabíamos que algo estaba por suceder, así que cuando llegó, estábamos preparados.

La construcción de mi casa de ladrillos comenzó con la reconstrucción y la educación de mí mismo, donde esta regla es fundamental:

Prepárate para los malos tiempos y solo sabrás de buenos tiempos.
En 1984, comencé a hablar con Kim sobre lo que estimaba sería el futuro de la economía y por qué teníamos que prepararnos para ello. En lugar de asustarse, ella simplemente me tomó de la mano y comenzamos nuestro viaje por la vida juntos, y así hemos construido una casa de ladrillos fuerte.

Al comienzo de nuestro viaje, estábamos endeudados. Todavía debía USD 400.000 de una pérdida de USD 790.000 por el fracaso de un negocio anterior, y no tenía dinero, trabajo, hogar ni automóvil. Todo lo que teníamos era la ropa que llevábamos puesta, dos maletas pequeñas, nuestro amor y un sueño de cara a nuestro futuro.

En 1986, destapamos una botella de champán y celebramos estar en “cero”. Trabajando juntos, habíamos pagado los USD 400.000 en deudas incobrables. En 1994, éramos financieramente libres. Juntos habíamos construido la casa de ladrillos de nuestra vida.

Nos preparamos para los malos tiempos y desde entonces solo hemos conocido buenos tiempos, incluso durante la terrible crisis financiera que aún se continúa atravesando. Esto no significa que no hayamos tenido nuestros contratiempos, dificultades, fracasos, pérdidas y algunas lecciones difíciles de aprender. Lo que sí, vimos nuestros contratiempos, dificultades y lecciones difíciles como parte del proceso de construcción de nuestra casa de ladrillos.

Una vez más, el dinero es conocimiento
Al saber cómo funciona el dinero y que siempre fluye hacia nuevos lugares, continuamente me educo sobre lo que está sucediendo en los mercados.

Por ejemplo, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos comenzó a bajar las tasas de interés, supe que eso presionaría al dólar, lo que lo haría valer cada vez menos. Entonces, Kim y yo pasamos a hacernos de commodities, como el oro y el petróleo, que generalmente adquieren valor cuando el poder de compra del dólar es menor.

Luego pudimos vender esas inversiones con una gran ganancia y transferir ese dinero a propiedades multifamiliares, ya que las tasas de interés estaban en mínimos históricos y con los valores de las propiedades bajos. Hoy, esas inversiones están dando sus frutos.

Todo esto se debió a que invertimos durante años en nuestra educación financiera, conocimos las nuevas reglas del dinero y nos preparamos para los malos tiempos, de forma tal de solo conocer buenos tiempos.

Puedes hacer lo mismo. Comienza con la educación financiera y continúa poniendo en práctica lo que aprendes. Las viejas reglas del dinero, como ahorrar y conseguir un trabajo sólido, nunca se mantendrán durante los malos tiempos.

Hoy, es hora de comenzar a construir tu casa de ladrillos financieros para que también puedas conocer solo los buenos tiempos.

Saludos,

Robert Kiyosaki

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