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La diferencia entre “deuda buena” y “deuda pobre”

Tus problemas financieros no son culpa de tus tarjetas de crédito. La raíz de éstos es la falta de educación financiera.

Por Robert Kiyosaki

Querido lector,

Recuerdo que cuando era joven, la gente vivía en función de su salario. En la actualidad, las cosas parecen haber cambiado y las personas viven para pagar sus tarjetas de crédito.

La mayoría de nosotros sabe que millones de personasen todo el mundo se encuentran ahogándose en deudas producidas por sus tarjetas de crédito. Esto dio lugar a que muchos expertos financieros insistan repetidamente en la necesidad de “cortas tus tarjetas con una tijera” para evitar seguir incurriendo en deudas mediante su uso.

Si bien esto puede parecer un buen consejo, desde mi perspectiva se trata de una respuesta pésima y miope a un problema de mayor complejidad.

El problema real es la falta de educación financiera.

Entonces ¿Por qué no enseñamos a los niños cómo comportarse con el dinero desde que van a la escuela? Ricos o pobres, inteligentes o no tanto, todos interactuamos a través del dinero.

Si bien existen algunas escuelas que han comenzado a impartir educación financiera, parece que la mayoría de los educadores creen que el dinero no es un tema digno de ser abordado en las prestigiosas y sagradas aulas de nuestras instituciones de aprendizaje.

Hasta JPMorgan Chase & Co anunció que durante los próximos cinco años aportará USD 125 millones a aquellas organizaciones sin fines de lucro estadounidenses y en el mundo dedicadas a ayudar a las personas a ahorrar, pagar deudas y mejorar su puntaje de crédito.

«Vemos la salud financiera como la piedra angular del crecimiento inclusivo de las ciudades», manifestó la directora de innovación comunitaria de la oficina de responsabilidad social empresarial de JPMorgan Chase, Colleen Briggs, en una entrevista.

Historia del crédito
Las tarjetas de crédito no existían cuando era niño. En lugar de ello, los locales comerciales ofrecían planes de pagos a plazos. De esa manera, mi madre podía ir a una tienda de muebles, elegir el sofá que quisiera y adquirirlo bajo estos parámetros. Lo que debía hacer era poner un poco de dinero para reservar el sofá y cada día pagar una especie de cuota de la totalidad del sofá. Al terminar de pagar el total, podía llevarse el sofá a casa.

En esos años, las tiendas también ofrecían planes que se llamaban coloquialmente “compra ahora, paga mañana”. Eso significaba que mi madre podía comprar el sofá, firmar un acuerdo de pago y llevarse el sofá ese mismo día.

En la actualidad, aunque algunas tiendas siguen ofreciendo ese tipo de planes o variaciones de ellos, la mayoría de las personas opta por pagar con tarjeta de crédito. Es importante recordar que el crédito es anterior a las tarjetas de crédito.

Una industria en crecimiento
Son muchas las razones que explican el incremento de la popularidad de las tarjetas de crédito en los últimos años:

– Wall Street ha convertido la deuda en un activo.
Hoy en día, tu banco de confianza emite una tarjeta de crédito para ti y luego vende tu deuda a una empresa de la Bolsa que absorbe tus pagos mensuales con altas tasas de interés, lo que hace que tu deuda sea un activo para ellos.

En el momento en que una empresa de la Bolsa compra tu deuda, tu banco deja de tenerla en su estado financiero, lo que le permite salir a la búsqueda de más clientes de tarjetas de crédito. Esa es una de las razones por las cuales recibes tanta oferta de este producto.

– El poder adquisitivo de las divisas ha caído.
En 1971, debido a la medida implementada por el entonces presidente estadounidense Nixon, con respecto a eliminar el patrón oro (sistema monetario en el que el valor de cada unidad monetaria se fijaba en términos de una cantidad de oro concreta. Con este sistema, el emisor de la moneda garantizaba que los billetes y monedas emitidos estaban respaldados por oro), tanto Estados Unidos como otros países del mundo pasaron a tener la potestad para imprimir dinero más rápido de lo que puedes ganarlo o ahorrarlo.

En el marco de la pérdida de poder adquisitivo que ha tenido lugar con los años, en parte debido a la impresión monetaria descontrolada, es que muchas personas no ganan lo suficiente paracubrir sus gastos en una economía inflacionaria, por lo que compensan este déficit con el uso de las tarjetas de crédito en sus compras diarias.

Además, cuando los salarios suben, también suben los impuestos.

Debido a que gran parte de las monedas de los países ha venido perdiendo su poder adquisitivo, cada vez son más las personas que trabajan duramente y complementan sus ingresos con trabajos adicionales. Y ganar más dinero los lleva a tener que pagar niveles impositivos más altos.

– El costo de planificar tu retiro es mayor.
Cuando era joven, muchas personas trabajaban para una empresa que les otorgaba un plan de pensiones con los que podían cubrir sus gastos por el resto de su vida. De no tener un plan de pensiones, podrían contar con algún otro tipo de plan.

Pero todo eso ha cambiado. En la actualidad, millones de trabajadores necesitan ser capaces de poder costear su día a día, además de guardar dinero para armar un fondo del que puedan disponer cuando su vida laboral termine.

Amo las tarjetas de crédito
Claramente, destruir tus tarjetas de crédito no solventará el problema de la deuda ni te permitirá encarar de manera beneficiosa los aspectos económicos que mencioné.

En el mundo real, las tarjetas de crédito son esenciales. Sería extremadamente difícil alquilar un automóvil o hacer reservas de hotel y aerolínea sin tener una. También sería muy difícil pagar la cuenta de un almuerzo de negocios o hacer una compra a través de tu smartphone o alguna app sin una tarjeta de crédito.

En lo personal, amo las tarjetas de crédito, debido a que me permiten ser libre monetariamente ya que, sin ellas, mi vida se detendría.

Cada vez que alguien me pregunta cómo resolver el problema de la tarjeta de crédito, les digo que para combatir el fuego, debes emplear fuego y para combatir la deuda, debes valerte de deuda.

La manera de resolver mis crecientes necesidades de efectivo es profundizar en la deuda: deuda buena, no deuda pobre.

Por ejemplo, utilizo deuda, que es esencialmente dinero libre de impuestos, para invertir en bienes raíces, lo que a su vez aumenta mi flujo de ingreso. No solo no tengo que pagar impuestos sobre mi deuda, sino que tampoco tengo que pagar impuestos (o realmente pagar muy poco) sobre los ingresos de la deuda. Por lo tanto, gano más, pero pago menos en impuestos.

Obviamente que, para hacer esto, debes tener conocimiento acerca de cómo usar deuda de manera inteligente y responsable, así como de encontrar grandes inversiones que aumenten tu flujo de ingresos.

La raíz del problema
La mayoría de los expertos financieros se burlarán de mi enfoque de «luchar contra la deuda con la deuda misma». Pensarán que mi consejo está basado en una lógica defectuosa, y quizás lo sea para la mayoría de las personas. Pero te pido que te tomes un momento, y observes con detenimiento el mundo de las finanzas.

Como señalé anteriormente, el mercado puede tomar tu deuda y convertirla en su activo. Eso es lo que hacen las personas financieramente inteligentes, y es un ejemplo de por qué los individuosadinerados se hacen cada vez más ricos.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas toma una deuda pobre y la convierten en una deuda horrible. Esto es especialmente cierto para las personas pobres y las personas con mal crédito, que solo tienen acceso a las peores formas de deuda y pagan las tasas de interés más altas.

Pero su problema no son las tarjetas de crédito, es la falta de educación financiera. Y la raíz de esa falta de conocimiento es nuestro sistema escolar y su estructura arcaica, que no está a la altura de la forma en que las personas realmente viven.

Claramente, aconsejar a las personas que destruyan sus tarjetas de crédito no resolverá el problema de la deuda excesiva en la que incurren por medio de estos plásticos. Esta práctica harán a nadie financieramente más inteligente, pero un poco de educación financiera sí podría hacerlo.

¡Juega inteligente!

Robert Kiyosaki

Tomar deuda buena para pagar deuda mala

Querido lector,

Son muchas las razones por las cuales no me subo al tren que dice: «Corta tus tarjetas de crédito, sal de las deudas y vive por debajo de tus posibilidades».

No digo esas cosas porque no creo que el consejo resuelva el problema para quien quiera ser rico.

Para las personas que desean tener mucho dinero y disfrutar de cualquier estilo de vida que el dinero les pueda brindar, simplemente recortar tus tarjetas de crédito y salir de la deuda no resuelve ese problema, ni necesariamente vuelve más feliz a la gente.

En cuanto a los principios financieros básicos, estoy de acuerdo en que recortar el uso y deuda de tus tarjetas de crédito es un buen consejo para la mayoría de las personas. Pero simplemente salir de la deuda no funciona para quien quiera hacerse rico y disfrutar de la vida.

Si una persona quiere volverse rica, necesita saber cómo hacerse de más deudas, pero del tipo correcto, es decir, aprender tanto a respetar como a aprovechar el poder de la deuda. Si las personas no están dispuestas a aprender cómo respetar y aprovechar el poder de la deuda, entonces cortar sus tarjetas de crédito y vivir por debajo de sus posibilidades será un gran consejo.

Cualquiera de las decisiones viene con un precio pegado sobre ella.

Un gran coche usado
Un amigo mío vino a casa hace unos meses para mostrarme su nuevo auto. «Hice un negocio increíble”, dijo. “Pagué solo USD 3.500, puse USD 500 por algunas partes y funciona muy bien. Fácilmente podría venderlo por USD 6.000 «. Luego dijo: «Vamos, siéntate, vamos a dar una vuelta”.

Evitando ser grosero, hice lo que me pidió, y me senté en el auto para dar una vuelta por el vecindario. Al final de la prueba de manejo, sonreí y dije: «Es un gran coche». Pero en silencio me dije a mí mismo: «Necesita un trabajo de pintura, el interior huele a cigarrillos viejos, y no me gustaría tener un vehículo así de deprimente».

Al retirar las llaves, sonrió y dijo: “Sé que no es algo bello, pero lo pagué en efectivo, así que no tengo ninguna deuda”. Mientras se marchaba, el caño de escape despedía un humo espeso.

Si quieres ser más rico, compra un auto nuevo
Mi esposa Kim solía conducir un hermoso Mercedes Benz descapotable. Yo tenía un Porsche convertible. Incluso cuando estábamos en bancarrota, manejábamos un Porsche, un Mercedes y otros autos de alta gama. No pagamos por ellos en efectivo, pedimos prestado dinero para comprarlos. ¿Por qué? Permítanme ejemplificar con la siguiente historia, una historia que cuento a menudo en mis seminarios. Es una historia sobre la diferencia entre la deuda buena y la deuda mala, y sobre el disfrutar de las mejores cosas de la vida.

En 1995, recibí un llamado telefónico de mi distribuidor de Porsche local. Me dijo: “el auto de tus sueños está aquí». Inmediatamente me dirigí a su sala de exhibición para ver un Porsche Speedster de 1989. Ya sabía que solo había 8.000 unidades de este modelo en particular para un período de tres años.

En 1989, los devotos de Porsche los compraban, los ponían en garages y los almacenaban. Si pudieras encontrar un coleccionista que vendiera uno, el precio de venta era de entre USD 100.000 y USD 120.000 en 1989. Pero en 1995, estaba buscando al más raro de todos los Porsche Speedsters de 1989.

Este era el Speedster Number 1, el primero de este modelo, y tenía el cuerpo del turbo Porsche, algo que representa poco, excepto para un fanático dedicado de Porsche. Dado que fue el primero que se construyó, fue el modelo que la fábrica hizo recorer por todo el mundo en las exhibiciones de automóviles y fue el auto utilizado para la foto del folleto.

El auto también venía con una placa especial de la fábrica de Porsche. En 1989, después de que terminara el recorrido, este automóvil también fue puesto en garages y para ser almacenado. Cuando un coleccionista decidió venderlo en 1995, el distribuidor me llamó. Él sabía que era el auto que había estado buscando. Y podría ser sido usado, pero solo tenía 2.400 millas (unos 5 mil kilómetros).

El auto de mis sueños
Mi esposa Kim me vio entrar en un estado hipnótico mientras caminaba hacia el auto de mis sueños. Me senté, agarré el volante e inhalé profundamente, olía el rico olor a cuero, que todavía estaba en el coche. El auto estaba absolutamente impecable, y el color era perfecto, un tono que Porsche llama «lino metálico».

Kim me miró y me preguntó: «¿Lo quieres?» Respondí con un gesto de la cabeza y con una sonrisa.

«Entonces es tuyo», dijo Kim. «Todo lo que tienes que hacer es encontrar un activo para pagarlo».

Nuevamente, asentí, salí del auto, olí los neumáticos y sonreí. Era el auto de mis sueños, y era mío. Pagamos un depósito, acordamos el financiamiento con el concesionario y salí a buscar el activo que pagaría por el automóvil. En otras palabras, iba a encontrar un activo para pagar por el pasivo, y así utilizar buena deuda para pagar una deuda mala.

En un poco más de una semana, encontré una gran propiedad, pedí dinero prestado para comprarla y el flujo de efectivo de la vivienda pagó la deuda del Porsche.

Unos años más tarde, el Porsche se pagaría y todavía tendría el flujo de efectivo de la propiedad. En otras palabras, en lugar de empobrecerme por tener que cargar con una obligación costosa, me enriquecí y obtuve el auto de mis sueños, que aún es mío hoy. Hicimos lo mismo cuando mi esposa encontró el Mercedes de sus sueños.

Uno de tus objetivos debe ser salir de la mala deuda lo más rápido posible, para que puedas comenzar a buscar un futuro mejor y pensar como los ricos.

Luego, puedes comenzar a comprar o construir activos que generarán el ingreso pasivo necesario para pagar tus cuentas de teléfono, facturas de electricidad, pólizas de seguro y más.

Esa es la filosofía de Padre Rico de expandir tus medios para vivir el estilo de vida que quieres.

Saludos,


Robert Kiyosaki