Date Archives mayo 2019

La lección más importante que puedes aprender sobre el dinero

Hoy te contaré sobre cómo fue mi primera lección de finanzas… la conversación con mi padre rico que me dio la comprensión fundamental del dinero para encontrarme en el camino del éxito.

Robert Kiyosaki

Querido lector,

En nuestra primera entrega te compartí cómo mi padre, a quien llamo mi padre pobre, me contó sobre el hombre que, aunque no lo sabía todavía, se convertiría en mi padre rico.

Yo sólo tenía nueve años.

Como te dije hace un par de días, tras nuestro fallido intento de armar un negocio fabricando monedas falsas, mi padre nos dijo a mí y a mi amigo Mike: “Si ustedes quieren aprender cómo ser ricos, no me pregunten a mí. Habla con tu papá, Mike”.

Nos contó cómo el padre de mi amigo era conocido por ser inteligente con el dinero, sobre cómo estaba construyendo un imperio y sobre cómo pronto sería un hombre muy rico.

Con eso, Mike y yo nos emocionamos nuevamente. Con nuevo vigor, comenzamos a limpiar el desorden del inconsciente esquema de falsificación que habíamos armado.

Mike iba a hablar con su padre cuando llegara a su casa esa noche para preguntarle si nos enseñaría a enriquecernos. Mike me prometió llamar lo más pronto posible, una vez que hubiera hablado con su padre, aunque fuera tarde.

El teléfono sonó a las 8:30 pm.

“Está bien”, le dije. “El próximo sábado”. Colgué el teléfono. El padre de Mike había acordado reunirse con nosotros.

Después de tomar el autobús de las 7:30 am hasta el otro lado de la ciudad, Mike y yo llegamos a la oficina de su padre a las 8:00 am en punto.

Era un hombre grande, de 1,80 metros de alto y 90 kilos.

“¿Mike dijo que quieres aprender a ganar dinero? ¿Es cierto, Robert?”.

Asentí con la cabeza rápidamente, pero con un poco de temor. Tenía mucho poder detrás de sus palabras y sonrisa.

“Está bien, ésta es mi oferta. Te enseñaré, pero no lo haré al estilo de una clase. Trabajarás para mí y te enseñaré. Si no trabajas para mí, no te enseñaré. Puedo enseñarte más rápido si trabajas, y estaría perdiendo el tiempo si solo quieres sentarte y escuchar. Ésa es mi oferta. Tómalo o déjalo”.

«Bien, ¿puedo hacer una pregunta primero?», le pregunté.

«No. Tómalo o déjalo. Tengo mucho trabajo que hacer para perder mi tiempo. Las oportunidades van y vienen. Ser capaz de saber tomar decisiones rápidas es una habilidad importante. Tienes la oportunidad que pediste. El aprendizaje está empezando, o terminó hace 10 segundos”, dijo el padre de Mike con una sonrisa burlona.

«Lo tomo», le dije. «Tómalo», dijo Mike.

«Bien», dijo el papá de Mike. “La Sra. Martin estará acá en 10 minutos. Después de que hayamos terminado de hablar, te encontrarás con ella y podrás comenzar a trabajar. Te pagaré 10 centavos por hora y trabajarás tres horas cada sábado».

Así nos dirigimos a nuestro trabajo. Durante tres semanas Mike y yo le reportamos a la Sra. Martin y trabajamos nuestras tres horas. Al mediodía, nuestro trabajo había terminado, y ella dejaba caer esos pocos centavos en cada una de nuestras manos. Debo alcarar que incluso a la edad de nueve años a mediados de la década de 1950, 30 centavos no eran demasiado emocionantes. Los cómics costaban 10 centavos en ese momento, así que generalmente gastaba mi dinero en cómics y regresaba a mi casa.

Para el miércoles de la cuarta semana, estaba listo para renunciar. Acepté trabajar solo porque quería aprender a ganar dinero con el padre de Mike, y ahora era esclavo por 10 centavos la hora. Además de eso, no había visto al padre de Mike desde aquel primer sábado.

“Voy a renunciar”, le dije a Mike a la hora del almuerzo.

Esta vez, Mike sonrió. «Mi papá dijo que esto sucedería. Dijo que te reunieras con él cuando estuvieras por renunciar. Mi papá es diferente. Él no enseña como tu papá. Tu mamá y tu papá te dan muchos sermones. Mi papa es callado. Solo espera hasta este sábado. Le diré que estás listo».

A las nueve de la mañana del sábado, me senté frente al padre de Mike en su pequeña oficina.

«Entiendo que quieres un aumento de sueldo, o renunciarás», dijo el padre rico mientras giraba en la silla de su oficina.

«Bueno, no estás cumpliendo tu parte del trato», dije de golpe, casi llorando.

“Dijiste que me enseñarías si trabajaba para ti. Bueno, he trabajado para ti. He trabajado duro. He dejado mis clases de béisbol para trabajar para ti, pero no has cumplido tu palabra y no me has enseñado nada. Eres un ladrón como todos en la ciudad creen que eres. Quieres todo el dinero y no cuidas a tus empleados. Merezco ser tratado mejor”.

«No está mal», dijo el padre rico. «Te pareces a la mayoría de mis empleados».

«Pensé que ibas a cumplir tu parte del trato y enseñarme».

«Te estoy enseñando», dijo el padre rico en voz baja.

«¿Qué me has enseñado? ¡Nada!”, dije enojado. “Y diez centavos la hora. ¡Ja! Tenemos leyes sobre el trabajo infantil, ¿sabes?”.

«¡Wow!», expresó el padre rico. «Ahora suenas como la mayoría de las personas que solían trabajar para mí: personas a las que despedí o que renunciaron».

«Entonces, ¿qué tienes para decir?», exigí, sintiéndome muy valiente para ser un pequeño niño. «Me mentiste. No me has enseñado nada».

«¿Cómo sabes que no te he enseñado nada?», preguntó mi padre rico con calma.

«Bueno, nunca me has hablado. He trabajado durante tres semanas y no me has enseñado nada», le dije.

«¿La enseñanza significa dar sermones?», preguntó mi padre rico. «Así es como te enseñan en la escuela. Pero así no es como te enseña la vida. La mayoría de las veces, la vida no te habla. Simplemente te empuja. Y cada empujón es la vida diciendo ‘Despierta. Hay algo que quiero que aprendas’”.

En ese momento pensaba «ahora sí que estoy seguro de que tengo que renunciar a mi trabajo. Estoy hablando con una persona loca que necesita estar encerrada».

Pero luego siguió hablando: «Si aprendes las lecciones de la vida, lo harás bien. Si no, la vida seguirá empujándote. La gente hace dos cosas. Algunos simplemente dejan que la vida los empuje. Otros se enojan y retroceden. Pero rechazan a su jefe, a su trabajo, a su esposo o esposa. Ellos no saben que es la vida la que los está empujando».

Esa fue la primera vez que mi padre rico me señaló eso, aunque lo repitió muchas veces a lo largo de mi educación.

Esta fue la primera conversación real que tuvimos.

Continuó…

“Algunas personas se dan por vencidas y otras luchan. La mayoría se rinde y algunos, como tú, pelean. Si aprendes esta lección, te convertirás en un joven sabio, rico y feliz. Si no lo haces, pasarás tu vida culpando a un trabajo, a un salario bajo o a tu jefe por tus problemas. Vivirás la vida siempre esperando esa gran oportunidad».

Mi padre rico me miró para ver si todavía estaba escuchando. Sus ojos se cruzaron con los míos. Finalmente, aparté la mirada una vez que había asimilado su mensaje.

Mi padre rico continuó: «también puedes ser el tipo de persona que se rinde cada vez que la vida lo empuja, y en ese caso vivirás toda tu vida a salvo. Pero entonces mueres como un viejo aburrido. En el fondo, tú y solo tú sabrás que no lo intentaste».

Nuestros ojos se encontraron de nuevo.

«¿Me has estado empujando?», pregunté.

«Algunas personas podrían decir eso», sonrió mi padre rico. «Diría que te di un poco de sabor de la vida».

«¿Qué sabor de la vida?», pregunté, todavía enojado.

“Cuando Mike me dijo que querías aprender a ganar dinero, pensé en diseñar un curso que reflejara la vida real. Y podría hablar hasta que tuviera la cara azul, pero no escucharías nada. Así que decidí dejar que la vida te empujara un poco para que pudieras oírme. Por eso solo te pagué 10 centavos».

«Entonces, ¿cuál es la lección que aprendí de trabajar por solo 10 centavos?», pregunté, “¿qué pagas poco y explotas a tus trabajadores?».

Mi padre rico se echó hacia atrás y se rio con ganas. Finalmente dijo: «Si crees que yo soy el problema, entonces tienes que cambiarme. Si te das cuenta de que tú eres el problema, entonces puedes cambiarte. La mayoría de la gente quiere que todos los demás en el mundo cambien. Déjame decirte que es más fácil que cambies tú que todos los demás».

«No entiendo», le dije.

«No me culpes por tu problema», dijo el padre rico.

«Pero tú eres el problema.»

«Bueno, mantén esa actitud y no aprenderás nada. Mejor mantén la actitud de pensar en qué opciones tienes”.

«Bueno, si no me pagas más o no me enseñas, renuncio».

«Bien dicho», dijo mi padre rico. «Y eso es exactamente lo que la mayoría de la gente hace. Renuncian y van a buscar otro trabajo, una mejor oportunidad y un salario más alto. En la mayoría de los casos no resolverán el problema».

«Entonces, ¿qué debo hacer?», le pregunté. «¿Sólo tomar estos miserable 10 centavos por hora?».

Mi padre rico sonrió. «Eso es lo que hacen las otras personas. Pero eso es todo lo que hacen. La mayoría simplemente lo acepta, y algunos aceptan un segundo trabajo, trabajando más duro».

«Entonces, ¿qué resolverá el problema?».

«Esto», dijo, inclinándose hacia adelante en su silla y golpeándome suavemente la cabeza. «Esto que está entre tus orejas».

En ese momento mi padre rico compartió un punto de vista fundamental que lo diferenció de sus empleados y de mi padre pobre, y que lo llevó a convertirse eventualmente en uno de los hombres más ricos de Hawái.

Fue un punto de vista singular que hizo la diferencia a lo largo de toda una vida.

Yo lo llamo “Lección Número Uno”…

Los pobres y la clase media trabajan por dinero. Los ricos hacen que el dinero trabaje para ellos.

A la edad de nueve años entendí que ambos padres querían que yo aprendiera. Y ambos me animaron a estudiar, pero no las mismas cosas.

Mi padre altamente formado me recomendó que hiciera lo que él hizo. “Hijo, quiero que estudies mucho, obtengas buenas calificaciones, para que puedas encontrar un trabajo seguro en una gran empresa. Y asegúrate de que tenga excelentes beneficios”.

Mi padre rico quería que aprendiera cómo funciona el dinero para poder hacerlo funcionar para mí.

En tu caso, tu educación comienza ahora.

Saludos,

Robert Kiyosaki

Los mejores libros de Kiyosaki para dar el primer paso

Una de los recursos de todo emprendedor, como también de todo inversor, es indagar en una bibliografía apropiada para pulir la toma de decisiones. Si ese es tu camino, entonces es el momento de conocer un poco sobre los libros de Robert Kiyosaki.

Con más de 20 obras publicadas, Robert Kiyosaki, se consagra en el mundo de las finanzas como un gurú, no sólo inspiracional a la hora de reconocer el contexto de un inversor, sino también para los emprendedores que están por dar el primer paso, aquel en donde hay que ponerlo todo en riesgo.

No es por su bibliografía engrosada que logró el reconocimiento internacional, sino porque es un empresario e inversor que se ha destacado por su bondad a la hora de compartir su conocimiento como orador motivacional y conferencista. Todos estos aspectos de su vida crean, finalmente, la fortuna de Robert Kiyosaki.

Con toda su expertise encima, los libros de Robert Kiyosaki, pdf mega, no son todos de su entera autoría. En algunos casos, acompañó a algunos personajes del segmento político económico de reconocimiento internacional como co-autor de los mismos, por ejemplo: el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la prestigiosa contadora Sharon Lechter.

Pero aunque más no fuera por el valor real de sus libros de educación financiera, la vida de Kiyosaki no fue siempre un mundo de ganancias. Según cuenta la historia, este famoso inversor cultivó sus dotes motivacionales tras levantarse animoso de más de una caída, de esas que dejarían flaco a cualquier inversor.
Por lo tanto, más allá de confirmar cuántos libros escribió Kiyosaki, veremos aquí cuáles son los más interesantes para leer en la primera etapa de un inversor o de un emprendedor, en donde su relato fluye como sangre en las venas, respuesta fiel de un anecdotario nutrido de momentos de su vida, tan reales.

Cuántos libros escribió Kiyosaki

El empresario e inversor Robert Kiyosaki cuenta con una bibliografía de, al menos, 23 obras propias sobre el mundo de las finanzas. Dos de sus libros de educación financiera más conocidos son: El cuadrante del flujo del dinero pdf y Padre rico, padre pobre pdf, pero no son los únicos que han alcanzado un vuelo popular.

Otros títulos atractivos de su biografía son Guía para Invertir del Padre Rico, que fue vanagloriado por sus altas ventas por medios como The Wall Street Journal, USA Today y The New York Times.

De la mano del magnate del Real Estate y ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió Por qué queremos que seas Rico y Escuela de Negocios, dos grandes tomos que hablan de cómo recuperar la clase media, para una mente como la de Trump que, en aquel momento, sospechaba que la sociedad estaba perdiendo su eje económico. Robert Kiyosaki, como admirador ferviente de Trump, decidió participar como co-autor y apoyar más tarde, en el 2016, la candidatura a la presidencia.

Estos dos libros alcanzaron la fama mundial tras venderse unas 26 millones de copias y ser traducidos a 40 idiomas, mientras que fue comercializado en más de 80 países.

Estas fueron sus obras, desde 1992 y hasta 2015:

Si desea ser Rico y Feliz ¡No vaya a la Escuela! (1992)

Padre Rico, Padre Pobre. Lo que los ricos enseñan a sus hijos acerca del dinero ¡y la clase media no! (1997)

El Cuadrante del Flujo de Dinero. Guía del Padre Rico hacia la Libertad Financiera (1998)

Guía para Invertir. En qué invierten los ricos ¡a diferencia de las clases media y pobre! (2001)

Niño Rico, Niño Listo. Como dar a sus hijos una educación financiera sólida (2001)

Retírate Joven y Rico. Como volverse rico pronto y para siempre (2001)

La Profecía del Padre Rico (2002)

La Escuela de Negocios. Para personas a las que les gusta ayudar a los demás (2001)

El juego del Dinero (2004).

Padre Rico Padre Pobre para Jóvenes (2005).

Antes de Renunciar a tu Empleo (2005).

Guía para hacerse rico. Sin cancelar sus tarjetas de crédito (2007)

Queremos que seas Rico (junto a Donald Trump) (2007).

El Juego del Dinero (2008)

Incrementa tu IQ Financiero (2008).

Hermano rico, hermana rica (2009)

La Conspiración de los Ricos. Las 8 nuevas reglas del Dinero. (2009)

El Negocio del Siglo XXI (2011)

La ventaja del ganador. El poder de la educación financiera (2011)

El Toque de Midas «Midas Touch» Por qué algunos emprendedores se vuelven ricos y la mayoría no. (junto a Donald Trump)(2011)

Despierta el genio financiero de tus hijos. ¿Por qué los estudiantes de 10 trabajan para estudiantes de 6 y los estudiantes de 8 trabajan para el gobierno? (2013)

Escapa de la carrera de la rata (2014)

Segunda Oportunidad (2015)

Pero no todo termina aquí, ya que actualmente está trabajando en un nuevo título llamado La Conspiración de los Ricos, el cual ya se distribuye de forma online, y la llegada a sus lectores es por medio del envío de capítulos cada cierto tiempo.

Mientras tanto, en su mente no dejan de resonar proyectos de inversión, como también de redacción, uno de esas proyecciones tiene que ver con su esposa Kim Kiyosaki que, en sus palabras, es uno de los tres pilares corporativos que tiene siempre en mente, más precisamente, el proyecto Mujer Rica.

Lección #1: Lo primero que aprendí sobre cómo hacer dinero

  • Esta lección de riqueza de 1956 se aplica hoy, ahora más que nunca…
  • Cuando Mike y yo comenzamos nuestro primer negocio…
  • Descubre tu primera lección de Padre Rico, de la misma manera que lo hice yo…

Estoy realmente feliz de que estés del otro lado.

Este proyecto es la culminación de siete décadas aprendiendo de los millonarios y estoy realmente entusiasmado con que tantas personas estén del otro lado.

Recuerdo que cuando era niño le pregunté a mi padre: «Papá, ¿puedes decirme cómo enriquecerme?» Mi papá dejó el periódico y me dijo «¿Por qué quieres hacerte rico, hijo?»

«Porque hoy la madre de Jimmy conducía en su nuevo Cadillac, y ellos iban a su casa en la playa para pasar allí el fin de semana. Se llevó a tres de sus amigos, pero Mike y yo no fuimos invitados. Nos dijeron que no estábamos invitados porque éramos niños pobres».

«¿Te dijeron eso?» Mi papá preguntó con incredulidad.

«Sí, lo hicieron», le contesté con un tono de dolor.

Mi papá sacudió la cabeza en silencio, se colocó las gafas sobre el tabique de la nariz y volvió a leer el periódico. Me quedé esperando una respuesta.

Fue en el año 1956. Tenía nueve años. Por cosas del destino, asistí a la misma escuela pública a la que los ricos enviaban a sus hijos. Si hubiera vivido al otro lado de la calle, habría ido a una escuela diferente con niños de familias como la mía.

Después de sexto grado, estos niños y yo iríamos a la escuela intermedia y secundaria pública. No había una escuela privada para ellos ni para mí, como a la que asistían los niños ricos una vez que alcanzaban la secundaria.

Mi papá finalmente dejó el periódico. Podría decir que estaba pensando. «Bueno, hijo…», comenzó lentamente. «Si quieres ser rico, tienes que aprender a ganar dinero».

“¿Cómo gano dinero?” Pregunté.

«Bueno, usa tu cabeza, hijo», dijo, sonriendo. Incluso entonces supe que realmente quería decir: «Eso es todo lo que voy a decirte» o «No sé la respuesta, así que no me avergüences».

A la mañana siguiente, le conté a mi mejor amigo, Mike, el otro niño pobre en la escuela, lo que mi padre había dicho.

«Entonces, ¿qué hacemos para ganar dinero?«, Preguntó Mike.

«No lo sé», le dije. «Pero, ¿quieres ser mi socio?»

Aceptó, y ese sábado por la mañana, Mike se convirtió en mi primer socio. Pasamos toda la mañana con ideas sobre cómo hacer dinero. Con el tiempo, una idea cayó. Fue una idea que Mike obtuvo de un libro de texto de ciencia. Emocionados, estrechamos nuestras manos y empezó un negocio.

Durante las siguientes semanas, Mike y yo corrimos por nuestro vecindario, tocando puertas y preguntando a nuestros vecinos si nos guardarían sus tubos de pasta de dientes. Con miradas desconcertadas, la mayoría de los adultos consintieron con una sonrisa. Cuando se nos preguntó qué estábamos haciendo, respondimos: «No podemos decirle. Es un secreto comercial».

Finalmente, mi mamá se interpuso. La vista de cientos de pastas dentífricas arrugadas y usadas en su casa la afectó. «¿Qué están haciendo chicos?», Preguntó ella. «Y no quiero volver a escuchar que es un secreto comercial. Haz algo con este lío, o voy a tirar todo a la basura».

Mike y yo rogamos y suplicamos, explicando que pronto comenzaríamos la producción y las sacaríamos de allí. Mamá nos concedió una extensión de una semana.

La fecha para comenzar la producción se postergó unos días más, y la presión estaba en aumento.

Habíamos puesto mucho esfuerzo y pensado en cada detalle de este plan de negocios.

El día en que comenzó la producción, mi padre fue con un amigo para ver como dos niños de nueve años comenzaban un negocio. Cuando mi padre preguntó que estábamos haciendo, le dijimos la verdad: «Estamos haciendo dinero».

¿Cómo hacíamos dinero? De una forma literal. Usábamos los tubos de las pasta de dientes, que en ese momento eran de plomo, para hacer monedas.

El amigo de mi papá se echó a reír. Mi papá sonrió y diciendo que “no” con la cabeza, nos pidió que lo dejáramos lo que estábamos haciendo. Entonces nos sentamos con él en el escalón principal de la entrada de nuestra casa. Y con una sonrisa, explicó sutilmente lo que significa la palabra «falsificación».

Nuestros sueños fueron frustrados.

«¿Quieres decir que esto es ilegal?», preguntó Mike con voz temblorosa.

«Sí, es ilegal», dijo mi padre con suavidad. “Pero ustedes, muchachos, han demostrado una gran creatividad y pensamiento original. Sigan adelante. ¡Estoy realmente orgulloso de ustedes!».

Decepcionados, Mike y yo nos sentamos en silencio durante unos veinte minutos antes de que empezáramos a limpiar nuestro desorden. El negocio terminó el día de su apertura. Barriendo el polvo, miré a Mike y dije: «Supongo que Jimmy y sus amigos tienen razón. Somos pobres.»

Mi padre acababa de irse cuando dije eso. «Chicos», dijo. «Solo eres pobre si te rindes. Lo más importante es que hiciste algo. La mayoría de la gente solo habla y sueña con hacerse rico. Pero tú al menos ya has hecho algo. Estoy muy orgulloso de ustedes dos. Lo diré de nuevo: sigue adelante. No renuncies».

Mike y yo nos quedamos en silencio. Eran palabras bonitas, pero aún no sabíamos qué hacer.

«Entonces, ¿por qué no eres rico, papá?«, Le pregunté.

“Porque elegí ser maestro de escuela. Los maestros de escuela realmente no piensan en ser ricos. Simplemente nos gusta enseñar. Me gustaría poder ayudarte, pero realmente no sé cómo ganar dinero».

Mike y yo nos dimos vuelta y comenzamos a limpiar nuestro fracaso y desorden.

Una de las razones por la cual los ricos se hacen más ricos, los pobres se vuelven más pobres y la clase media lucha por no endeudarse es que la educación financiera se enseña en el hogar y no en la escuela. La mayoría de nosotros aprendimos sobre el dinero de nuestros padres. Y la mayoría de los padres eran como mi padre biológico.

¿Y qué pueden decirle los padres pobres a sus hijos sobre el dinero? Simplemente dicen: “Quédate en la escuela y estudia mucho”. El niño puede graduarse con excelentes calificaciones, pero con la mentalidad financiera de una persona pobre.

Lamentablemente, y para disgusto de Mike y mío, cómo hacer dinero no se enseña en las escuelas, así que, sin tener idea de por dónde empezar, tratamos de ser creativos. Y aun así, eso no estaba bien.

Pero mi padre era lo suficientemente consciente de sí mismo como para saber que no tenía las respuestas que queríamos en ese momento. Y también sabía dónde señalarnos dónde encontrarlas. Él nos dijo: «Si ustedes quieren aprender a ser ricos, no me pregunten. Habla con tu papá, Mike”.

«¿Mi papá?» Mike preguntó con incredulidad.

«Sí, tu papá», dijo mi padre. «Él y yo tenemos el mismo banquero y elogia a tu padre cada vez que voy al banco. Me ha dicho varias veces que tu padre es brillante cuando se trata de ganar dinero».

«Tu papá es diferente a mí, Mike. Parece que está construyendo un imperio, y sospecho que dentro de unos años será un hombre muy rico».

Todavía no lo sabía, pero esta era la primera vez que escuchaba algo sobre mi futuro padre rico, el hombre que me enseñaría las habilidades que necesitaría para lograr todo lo que tengo hoy.

Usando sus lecciones, he podido construir la exitosa compañía Padre Rico…

Tomar decisiones de inversión educadas de alto riesgo a lo largo de mi vida…

Comprender la diferencia entre activos y pasivos…

Y, junto con la ayuda de mi esposa Kim, crear un imperio de bienes raíces que nos proporciona un flujo de efectivo libre de impuestos año tras año.

Ahora queremos compartir lo que hemos aprendido contigo y el resto que se haya suscripto a El Diario de Padre Rico, Padre Pobre.

Publicaremos de lunes a viernes. Cada día, compartiré mis lecciones contigo paso a paso, de manera simple y clara.

Al igual que mi padre rico me enseñó a mí.

Saludos,

Robert Kiyosaki

 

Resumen de padre rico, Padre pobre: para entender a Kiyosaki

Uno de los libros pilares para entender y llevar a la práctica las frases motivadoras de Robert Kiyosaki está dentro de las lecciones de Padre Rico, Padre Pobre. En este artículo obtendrás un resumen para que saques tus propias conclusiones.

 

Los libros de Robert Kiyosaki han dado la vuelta al mundo más de una vez y en distintos idiomas. Su éxito es tal que hasta el propio Donald Trump le propuso que lo acompañe en la creación de su libro. Sin embargo, las lecciones de Padre rico, Padre pobre siguen siendo para muchos, la columna vertebral y motivacional de emprendedores e inversores.

En esta ocasión, este libro fue realizado en co-autoría con Sharon Lechter y logró no sólo la reproducción textual, sino también la conversión del audio libro Padre rico, Padre pobre, resumen de sus fragmentos originales.

El hecho de que existan tanto resumen de Padre rico, Padre pobre, responde a la necesidad que algunos manifestaron de tomar sus lecciones. Por esta razón, la publicación alcanzó el formato pdf, virtual, audio libro, etc.

Aún más, el formato de Padre rico, Padre pobre en audiolibro convirtió a esta edición en un canal de capacitación y estimulación para muchas personas que se vieron reflejadas con las frases motivaciones de Kiyosaki.

 

¿De qué se trata?

 

Inspirado en la relación que el propio Kiyosaki tuvo durante su infancia con su padre, a quien entonces denominó “Padre rico”, el libro aún convive con la dualidad de que no se sabe hasta dónde esa reunión de anécdotas son realmente reales o sirven como ficción para la recreación de historias que, finalmente, atravesó para llegar hasta donde está ahora.

Quienes sospechan de la falta de veracidad, aducen que el libro está plagado de alegorías sobre su padre rico y es que, en verdad, tienen una marcada tendencia por diferenciar la esfera del dinero, el trabajo y la vida, y cómo estos tuvieron influencia en él.

En conclusión, Padre rico, Padre pobre, versa sobre la importancia de la educación financiera, que principalmente él la recibió durante su estadía Hawai, pero además ajuta clavijas al hablar de las corporaciones porque asegura que gastan antes de pagar impuestos, al revés de lo que hace el común de las personas.

Determinante respecto a lo que la sociedad ignora, Kiyosaki asegura que las empresas se desenvuelven dentro de un imaginario que las condona como entidades, pero que la sociedad podría usarlas, sin embargo, especialmente los más pobres, ni siquiera sabrían cómo hacerlo.

En este sentido, la conclusión de Padre rico, Padre pobre es sencilla, pero extrañamente difícil de copiar puesto que aseguran, Kiyosaki y Lechter- “la riqueza es medida como el número de días que el ingreso de tus activos puede mantenerte, y la libertad financiera se logra cuando tu ingreso mensual por tus activos excede tus gastos mensuales”.

De hecho, todas las prácticas conocidas hasta entonces, son derribadas sin más por este experto del que les hablamos hoy. Es que a sus ojos, los ricos no se hacen ricos ahorrando puesto que eso es una falsa ilusión que genera más frustraciones que riquezas, y oportunidades de celebrar la riqueza. El dinero llega ejercitando, al igual que la musculación se forma con ejercicios.

El resumen, del resumen

Si, es cierto, no es posible hacer un artículo con el resumen de Padre rico, Padre pobre completo. Por lo que vamos a destacar algunas de las partes de esta interesantísima publicación que, siendo la segunda de co autoría de Kiyosaki, supo ganarse un lugar en las bibliotecas de los inversores.

Por ejemplo, en el resumen de Padre rico, Padre pobre, capítulo 3, está la clave que estimula a todo emprendedor a dedicarse a lo suyo. Kiyosaki dice “Atienda su propio negocio” y hace referencia al caso de Ray Kroc que hizo de las hamburguesas al paso un negocio multi millonario conocido como McDonalds.

El error de quien quiere ganar dinero es confundir la profesión con su negocio dado que los problemas financieros llegan, con frecuencia, cuando trabajamos para otro y no para nuestro propio negocio. Si somos profesionales, tenemos que tener un negocio propio.

En retrospectiva, en el resumen de padre rico padre pobre capítulo 2, ya viene hablando de este asunto cuando dice que las personas trabajan siempre para otros, “para los dueños de las compañías, para el gobierno, para el banco en el que tienen su hipoteca”, pero ninguno de ellos trabaja para su propio negocio.

La constante comparativa entre lo que hace un rico y lo que obtiene un pobre puede convertirse en poco llevadera para muchos, de hecho, es una de las críticas que recibió.

En el resumen de padre rico padre pobre capítulo 5, el mensaje está enfocado directamente a aquellos que, aún recibiendo la estimulación que buscan, retrasan sus decisiones o deliberadamente las abandonan por darle a lugar a los miedos. Este estado emocional, para Kiyosaki, representa un estado de pobreza.

Los ricos, según versa, no tienen miedo de tomar decisiones y mucho menos de perder. Su grandeza y poder está apoyado sobre cada una de las instancias decisivas de su día a día.

En sus palabras: “La inteligencia financiera consiste en tener más opciones. Si las oportunidades no se presentan, ¿qué más puede hacer usted para mejorar su posición?”.

Sin dudas, el libro Padre rico, Padre pobre, tiene mucho más que compartir que lo que hemos visto en este artículo. ¿Será esta una buena ocasión de iniciar el camino como inversor o emprendedor de la mano de Kiyosaki? Si aún no diste el primer paso, pues es momento de poner el primer ojo en un material de lectura que realmente vale la pena.